Truquete, el perro mago de Danone

Amadísimos viejunos y viejunas… el misterioso perro que nos ha acompañado durante esta semana a toda la familia Retro Memories no es ni más ni menos que Truquete, un engendro publicitario perpretado en los 80 por la marca de yogures Danone:

¿QUIEN ERA TRUQUETE?
Pues era el encargado de anunciar la promoción de Danone del año 1983 en la qual por la compra de dos productos Danone (yogur natural, natillas, petit suisse…) te regalaban un Cromo-Suerte en el que te encontrabas dos cosas: primero un truco de magia tirando a cutrillo pero con el que, dependiendo de la edad que tuvieses en ese momento, podías vacilar a los colegas en el cole. Y en segundo lugar, en la parte inferior, el Cromo-Suerte tenia unos «rascas» con los que podías ganar fantásticos premios como los «Boli-Locos«, «Diverti-Reglas» y la joya de la corona de la promoción… ¡los «Relojes-Robot«! Aquí tenéis el video del anuncio:

MIS RECUERDOS:
Para empezar quiero decir que recuerdo de una manera muy intensa todo lo relacionado con Truquete y la promoción de Danone… veo que las neuronas me funcionan correctamente por ahora en lo que respecta a recordar chorradas… lástima que no en todo sea así. Recuerdo la liturgia de ir a la bodega con mi madre y mi hermana donde comprábamos los yogures naturales (en los primeros 80 no había la mierda esa de los yogures de sabores) y la expectación de ver al «tabernero» contar los «Cromo-Suerte» que nos tocaban por la compra del día. Normalmente mi madre compraba un pack de cuatro por lo que nos tocaba a uno de estos cromos por cabeza:

Recuerdo también de una manera muy clara el sonido de la máquina registradora de otro tiempo y otra época que el tendero conservaba… pero eso es otra historia.

La gran mayoría de las veces ni mirábamos ni nos interesaban los trucos… ciertamente no recuerdo haber llevado a la práctica ninguno… nuestra gran preocupación era la de ver si detrás de los realmente «mágicos» rascas había o no un regalo. Y casi nunca había. El maldito «SIGUE BUSCANDO» nos perseguía. Pero seguramente éramos unos consumidores compulsivos de productos Danone y más por cantidad de «Cromo-Suertes» que por realmente «suerte», recuerdo que tanto mi hermana como yo llegamos a tener todos los regalos de la promoción, que son los siguientes:

Las «Diverti-Reglas», uno de los regalos más truños de la historia de los regalos publicitarios. ¿Qué mierda eran? ¿Quién quería que un perro mágico te regalase unas reglas para el cole? Recuerdo el bajón que te daba si te tocaban y las ganas que te entraban de tirarlas o bien directamente a la basura o la cara del tendero que te había dado el cromo. ¡Vete a tu pueblo Truquete! ¡Y llévate las reglas contigo, impostor!

Enseguida os hablo de los relojes pero antes fijaos en el objeto que hay detrás en la imagen… ¡Si señor! ¡Los «Boli-Locos»! El grado de satisfacción cuando lograbas uno estaba a un nivel bastante alto. Te podías pasar un buen rato alienado del mundo estirándolo, contrayéndolo, dándole vueltas y además podías escribir con él. Pero el gran misterio estaba en descubrir como podía contener la carga del bolígrafo y ser flexible a la vez. La respuesta, una vez te habías cargado el plástico del boli (este fue el triste final de la gran mayoría de «Boli-Locos»), era muy decepcionante… en realidad el secreto estaba en que la carga era muy, pero que muy corta… fin del misterio. A parte, la mayoría de las veces, durante la disección, reventabas la tinta del bolígrafo con la consecuente bronca maternal como premio a tu pueril espíritu científico.

Y llegamos al final… al momento álgido… al máximo clímax que Truquete provocaba, al momento en el que el Cromo-Suerte te daba como premio… tachán tachán… abrid bien los ojos viejales… ¡¡¡»EL RELOJ-ROBOT»!!!! ¿Que clase de extraña ciencia había logrado condensar en tan poco espacio tanta maravilla del diseño industrial? ¿Cómo podía ser que un reloj se pudiese transformar en robot? Éste, señoras y señoras, ancianos y ancianas, se convirtió en el objeto de deseo de toda una generación:la mía. No existía en aquel momento ningún reloj más espectacular. Y ni sus sensibles y rompedizos botones, que al tocarlos hacían que el reloj entrase en un bucle espacio-temporal del cual era casi imposible salir. Ni el material plástico de chichinabo con el que estaba construido que hacía que se pudiese romper con el simple roce con una puerta. Ni lo alérgico de su correa… ni lo frágil que era el mecanismo que permita enganchar y desenganchar el robot de ella… pudieron hacer que el Reloj-Robot no fuese un éxito rotundo. Recuerdo las sensaciones de ser superior que tuve al entrar por primera vez en clase con él atado fuertemente a mi muñeca… me sentí como un super-heroe con su arma secreta unida a él… y noté las miradas de envidia de los pobres mortales que no lo poseían clavarse como agujas placenteras en mi piel.

¿Y vosotros qué viejales del mundo?… ¿tuvisteis alguno de los regalos de Truquete? ¿Hicisteis alguno de sus trucos de magia? Así a bote pronto recuerdo el de meter un huevo en una botella y el de pinchar un globo con una aguja si que este explotase… ¿alguno más?