Lecturas bizarras: “La esperanza de Chris: Nacida inocente 9ª parte”

¡Vuestra sección favorita está de vuelta para alegraros un poco el confinamiento! Ni el maldito coronavirus es capaz de acabar con mi fuerza de voluntad para continuar leyendo esta birriosa a la par que morbosa saga. Es más, llegados a este punto ni el maldito Apocalipsis podría lograr que no me terminara de leer los libros que quedan para finalizar esta saga que ocupa un puesto de honor en la lista de grandes aberraciones de la literatura.

Hoy toca hablaros del noveno libro y ya os avanzo que en él no sucede nada de interés, pero absolutamente nada. Pero por lo menos, y para nuestra alegría y jolgorio, a nuestra heroína la vuelven a intentar violar. ¡Por fin! Ya empezaba a pensar que Chris ya no despertaba la libido de misóginos zarrapastrosos. Pues no es así. Aún es capaz de poner palote al más pintado.

Veamos, y creedme que estoy haciendo un esfuerzo titánico para explicaros algo que valga la pena del libro, nuestra amiga Chris, que recordemos se encuentra en plena huida de la justicia que la busca por secuestro, que no cometió, y asesinato, que tampoco perpetró, llega a uno de esos mierdosos pueblos de la América rural llamado Walton. Allí lo primero que hará es hacerse amiga de un tío al que llaman Walt “El loco”. Ojo con esto. Mientras Chris se halla en la cabaña de Walt dándose una ducha, porque claro si tú acabas de conocer a un tío al que llaman “El loco” y que vive solo en medio del bosque lo mas normal es que te duches en su cabaña, nota como alguien la está espiando. Y no es Walt. ¿Quién es entonces? Esto lo descubriremos al final del libro en un giro tremendo de los acontecimientos.

Unos simpáticos vecinos de Walton.

En Walton, Chris se hace amiga de Liz, la sobrina de Tom Blair, el rico propietario del gran almacén del pueblo. Liz no solo pondrá a Chris a trabajar en los almacenes sino que además le dará cobijo en su casa. Luego veremos cómo se lo agradece Chris. Liz le presentará a Rod, su novio, y al resto de sus amigos. Entre ellos esta Bruce. Bruce es un tío buenorro que encima es de buena familia. Bruce empieza a notar cosquilleos en su pichita al ver a Chris. Por su parte nuestra heroína nota como su corazón palpita cosa fina. Ojo que aquí puede haber tema. ¿Será Bruce el gran amor de la vida de Chris como antes lo fueron Derek, con el que retozaba antes de ir a impedir un atentado, Roberto, que la puso fina en Puerto Rico, Johnny, con el que estuvo a punto de casarse y que tras romper con él fue violada por un piloto, o Al Tiziani, que este sí que le daba salami de verdad, pues sus padres regentaban una charcutería? Recordemos que en el anterior libro a Chris le metieron un buen viaje en su centro de inquietud. ¿Estará Bruce a la altura y la hará vibrar como nunca? Veremos.

También en el pueblo esta Vance, un motero malote que tuerce el manillar de su moto con el nabo al conocer a Chris. Aquí es ya cuando nos asalta la duda de si Chris se sentirá atraída por el pandillero chungo. Ya os aviso que mejor que no perdamos de vista a Vance.

Vance es de esos que o derrapa o te empotra.

En medio de todo esto seremos testigos de cómo Tom Blair, el hombre que le ha dado trabajo y la ha hospedado en su casa por consejo de su sobrina Liz, se pone muy perraco, pero mucho, al ver a Chris en bañador. Incluso le pide que se ponga de perfil porque le recuerda a su difunta esposa. ¡Ay, viejo verde! Retened este dato porque luego será importante.

A todo esto, dos sucesos llegan para animar un poco la cosa. Por un lado, descubrimos que hay alguien en el pueblo que sabe que Chris es una fugitiva. ¡Ah! No lo había dicho. Chris ha adoptado una identidad falsa para no ser descubierta. Ahora es Chris Petterson. Y, por otro lado, la hermanita pequeña de Bruce desaparece. Cuando finalmente la encuentran, está en estado de shock, pues alguien le ha hecho tocamientos impuros. Los médicos, gracias a Dios, descartan que haya habido penetración. De este acto es acusado Walt “El loco”, ya que encuentran su navaja junto a la chiquilla. Pero sabemos que es inocente porque esa navaja la llevaba Chris, ya que se la robó cuando estuvo en su cabaña. Resulta que, y perdonadme porque lo estoy explicando fatal, Chris fue al bosque con Vance. El motero le dijo que él sabía que ella era una prófuga y que quería hablar con ella en privado del tema. Van al bosque y, claro, sucede lo que todos nos tememos. Vance quiere sexo a cambio de silencio y como Chris no se lo quiere dar, él lo tomará a la fuerza. Le arranca la camisa y le empieza a sobar su cuerpiqui. Pero en estas que llega Walt e impide que Vance mancille aún mas el potorrillo de Chris. Durante el forcejeo es cuando Chris pierde la navaja.

El suceso ha dejado al pueblo exaltado. Coño, es normal, han intentado violar a una niña pequeña. Me refiero a la hermana de Bruce, ¿eh? Todos quieren linchar al pobre Walt. Mientras, Chris se encuentra con Rod, recordemos que es el novio de Liz, la chica que la ha ayudado. Hablan del suceso, se toman unas copas y se fuman unos petas mientras escuchan un disco de Stevie Wonder. Y entre efluvios etílicos y porreros echan un polvo. ¡Ojo! ¡Con el novio de su mejor amiga! A ver, no somos de juzgar a nadie, pero eso ya es muy de zorra, ¿eh?

Chris, ya más desahogada, tiene que demostrar que Walt es inocente, pero no puede decir que la navaja llegó al bosque por su culpa, porque si va al juez a testificar descubrirán que es una prófuga. ¡Menudo drama el suyo! Finalmente, y de la mas grande de las chiripas, descubrirá quién es el pedófilo. Ni mas ni menos que Tom Blair. Resulta que al tío le gustaba jugar a los médicos con su difunta hermanita. Os juro que en el libro lo dicen así. Total, que lo de jugar a los médicos aún le mola y por eso abusó de la niña. Esto lo confiesa en una carta que le entrega a Chris antes de morir de un jamacuco de los guapos.

Ahora los niños que juegan a médicos lo hacen así, pero en los 80 el juego era todo lujuria.

Al final el caso se esclarece, aunque le cargan el muerto a un vagabundo que han encontrado muerto, valga la redundancia. También descubrimos que quien sabia en el pueblo que Chris es una fugitiva era el juez, pero como es un bonachón decidió no hacer nada. Eso sí, le dice a Chris que se tiene que largar. ¿Y con quién se va Chris? ¡Vais a flipar! ¡Con Vance! El tío que la ha intentado violar. El tío se disculpa, que menos, y le ofrece llevarla en moto. Y ella acepta. Así pues, Chris sigue su fuga, pero esta vez motorizada.

“La esperanza de Chris” es una novela mala con avaricia. Es todo tan gratuito y los giros tan infames que no hay por donde cogerlo. Hay que tener mucho valor para publicar semejante bodrio. Pero en los ochenta toda valía y este libro es una buena muestra.

Llegamos ya al sprint final. Ya solo quedan tres entregas más para finalizar la saga “Nacida inocente”. Lo que empezó como una broma está logrando mantener en vilo a buena parte de nuestros seguidores. Lo repito una vez más: no doy crédito del éxito que tiene esta sección. Pero bueno, menos enrollarme y mas daros voz. Es el momento en que me digáis que os ha parecido este noveno capítulo de la vida de Chris. Contad, contad…