Uno de los recuerdos de la infancia que seguro que más de uno de vosotros comparte conmigo es el de haber disfrutado escuchando un cassette o un Lp de un humorista en compañía de todos los miembros de tu familia. Y es que eso que hoy puede parecer una absurdidad en los años 80 era lo máximo. En mi casa se armaba un revuelo tremendo cada vez que alguien traía un cassette de alguno de los muchos grandes cómicos que ha dado este país. Pero si había uno que nos gustaba más por encima de los otros ese era Eugenio, el hombre que hizo arte de explicar chistes.
Sin lugar a duda Eugenio era un genio. Era increíble el poder que ejercía sobre el público. En mi casa cuando Eugenio salía por televisión se oía a uno de mis progenitores decir “¡Callad, callad! ¡Qué sale Eugenio!” y todos los miembros de mi numerosa familia nos quedábamos embobados viendo la pantalla. Y riendo, porque si había algo en lo que Eugenio sobresalía por encima de los demás era por esa capacidad de conseguir hacer reír a cualquiera tuviera la edad que tuviera.

Lamentablemente Eugenio nos dejo hace 13 años dejando un vacio difícil de llenar para todos los que disfrutábamos de su humor.
Hace unos cuatro años Gerard Jofra, vástago del humorista, puso en marcha un espectáculo a modo de homenaje a su padre. En este espectáculo un imitador llamado Reugenio se dedica a explicar los chistes que formaban parte del repertorio de Eugenio recuperando así su esencia. El éxito ha sido tal, que en la actualidad aún están de gira por lo largo y ancho de la geografía española.
El pasado día 6 de junio, Reugenio actuó en la Sala Piratas de Barcelona y el staff al completo de Retro Memories se fue hacía allí para disfrutar de la actuación. Y la disfrutamos, vamos si la disfrutamos.
El espectáculo tiene un arranque bastante emotivo ya que a través de una grabación podemos oír de nuevo a Eugenio explicando uno de sus míticos chistes mientras Reugenio, ya sobre el escenario, empieza a imitar sus gestos.

Tras este pequeño prólogo Reugenio explica algunos de los chistes que popularizo “el Maestro”, como él llama a Eugenio, y creedme cuando os digo que oír esos chistes en boca de Reugenio es casi casi como oírlos de boca del propio Eugenio. Y es que la actuación que nos brinda Reugenio es soberbia, su imitación de Eugenio es sublime llegando a calcar no solo su tono de voz y su vestuario sino incluso el más pequeño e insignificante gesto. Pero no sólo eso hace bien. Su capacidad de improvisación es excelente y, sin salirse del personaje, interactúa varias veces con el público consiguiendo alcanzar en ciertos momentos la hilaridad más absoluta.
Tras el repaso al repertorio de Eugenio, Reugenio da la oportunidad a cualquier persona del público a que suba al escenario a explicar un chiste. Algún que otro valiente probó fortuna sin conseguir mucho éxito, todo sea dicho. Pero fue en ese momento donde más pudimos disfrutar con la destreza en la improvisación del artista.

Luego Reugenio explicó chistes inéditos de Eugenio y algunos que por su contenido un poco más fuerte de lo normal jamás explicó en televisión. En ese momento hubo uno de los momentos más bellos de la noche. Reugenio explicó el primer chiste que se aprendió de Eugenio. Era un chiste que oyó de niño y que lo que más le impacto de él fue como hizo reír a su madre. Pensó que si ese chiste hacía tan feliz a su madre merecía ser aprendido y años después lo explica sobre el escenario como agradecimiento a Eugenio.
Al final de la velada Reugenio da la posibilidad al público que escoja los cinco últimos chistes que quiere oír y es increíble como la gente pide chistes que debe haber oído miles de veces y aún así vuelve a estallar en carcajadas tras oír como lo explica Reugenio.

La verdad es que Reugenio fue una agradable sorpresa. Veréis, tanto Manel como yo no las teníamos todas con nosotros ya que temíamos que el repertorio de Eugenio no hubiese aguantado nada bien el paso del tiempo. Nada más lejos de la realidad. Los chistes de Eugenio funcionan hoy tan bien como el primer día y Reugenio los ejecuta de una manera formidable.

Así que si yo fuese vosotros y Reugenio visitara mi ciudad no me lo pensaría dos veces a la hora de comprar una entrada e ir a ver la actuación. No sólo disfrutaréis de una divertida noche sino que será como hacer un viaje en el tiempo y volver a aquellos días en que nos sentábamos con nuestras familias al lado del radio cassette para deleitarnos con una de las míticas grabaciones de Eugenio. Cierto es que Reugenio no es el original pero no es menos cierto que por momentos nos hace creer que sí lo es. Y eso es lo mejor porque cada aplauso que le dedicamos a Reugenio es un aplauso que también le dedicamos a Eugenio. A todos aquellos que como yo no tuvo nunca la oportunidad de ver a Eugenio en directo, ver a Reugenio es como tener la oportunidad de agradecerle todos los buenos ratos que nos ha hecho pasar y brindarle el mejor homenaje posible: Volver a reírnos con sus chistes.
Lo dicho, una gozada de espectáculo.
P.S.: Quiero agradecer a la Sala Piratas que nos haya cedido sus fotos para poder incluirlas en este artículo.