El otro día, al salir de la ducha y observar mi decrépito cuerpo reflejado en el cruel espejo del cuarto de baño, reparé en algo que hacía tiempo que no me fijaba. Algo que siempre ha estado ahí acompañándome las últimas cuatro décadas de mi vida. Una compañera de aventuras y desventuras silenciosa que ha sido testimonio de todos, absolutamente todos los momentos más especiales de mi vida y también de los que menos quisiera recordar. No era otra que ella:
Hace algún tiempo os hablé sobre una de las peores experiencias que podías vivir de niño: Las inyecciones, el horror, pero hasta ese momento no me había dado cuenta de que la peor aguja hipodérmica que había traspasado mi piel era la que no recordaba, una que no me provocó ningún trauma ni ningún dolor que pudiese recordar, pero que marcó mi cuerpo de por vida. Pero, ¿para qué servia tal monstruosidad de vacuna capaz de provocar una cicatriz como esa? Haciendo una simple búsqueda en St. Google podemos ver que la escarificación que la mayoría de viejun@s tenemos en nuestro cuerpo fue provocada por la vacuna de la tuberculosis. Sí, sí, tuberculosis, suena a post-guerra, novela de Charles Dickens y a tragedia victoriana pero es así viejun@s. Y no era un asunto baladí puesto que es, y sigue siendo, la enfermedad que más humanos ha llevado al otro barrio en toda la historia. Eso es lo que la la memoria escrita, el ministerio de sanidad y wikipedia dice pero… ¿no será esta cicatriz de por vida algo más? Tengo algunas teorías al respecto.
La crisis del petróleo.
En 1973 la crisis del petróleo azotó al mundo occidental como ninguna antes lo había hecho. Los países de la OPEP junto a Egipto, Siria y Túnez cerraron el grifo del crudo haciendo que los precios del carburante se disparasen. Pues bien, creo que los EEUU tenían un plan perpetrado desde hacía un tiempo para este tipo de contingencias, y este plan éramos nosotros. Al nacer nos inyectaban un tipo de ácido que nos quemaba la piel para convertirnos en, en caso de necesidad, barriles de petróleo andantes. En caso de necesitar carburante extra hubiesen introducido un elemento externo para hacer reaccionar lo que llevábamos en el interior y convertir nuestra sangre en crudo por refinar. Es mucha casualidad en en España se empezase a dejar de vacunar a los niños al nacer a parir de 1974. Sospechoso.
Extraterrestres que nos quieren conocer.
Este plan, salido de la sala de reuniones más oscura del Area 51 hacia 1940, fue urdido por el ejercito norteamericano conjuntamente con unos seres venidos del espacio. El pacto era que los simpáticos E.T.’s dejaban de secuestrar a ciudadanos de a pie yankees para introducirles todo tipo de tubería industrial por la mayoría de sus orificios, para hacerlo únicamente con habitantes del sur de Europa. El gobierno d»EEUU se comprometía a seleccionar a los mejores especímenes (nosotr@s), marcarlos y cederlos con derecho a roce a los aliens ávidos de conocimiento estructural humano. A cambio, Mac y sus amigos, darían a los americanos tecnología punta que cambiaría para siempre la humanidad para que estos la comercializasen y la explotasen. Algunos ejemplos son: el cd, el horno microondas, los dildos a pilas y el Jess-Extender. Que raro que durante el siglo XX hubiese tanta innovación tecnológica. Sospechoso.
Se nos van a comer jovencitos.
¿Habéis visto «La fuga de Logan» (serie o película) y «Cuando el destino nos alcance»? ¿No? ¿Pues que estáis haciendo leyendo esto? ¡A verlas ya!La comida en el planeta tierra es finita, y cada vez somos más. Así que más pronto que tarde acabaremos siendo alimento para el resto de la humanidad. La vacuna de hecho no existió jamás y simplemente estamos marcados a fuego como el ganado. Las marcas provocadas por la supuesta «vacuna» deberían ser más o menos iguales en la piel de todos, ¿no?… pues no. ¿No serán las diferente formas y tamaños un sistema de marcaje de la calidad de la carne? ¿Por qué a muchas chicas las vacunaron debajo del pecho? ¿Para que no se viese la señal o por el contrario para identificarlas como posibles productoras de alimento? Sospechoso.
Otto… ¡a comer tu dog chow!
Pues sí viejunos, nos marcaron, pero no para salvarnos de ninguna enfermedad sino para introducir en nuestros cuerpos chips que fuesen recogiendo datos sobre todas las acciones de nuestras vidas, nuestros gustos, nuestras alegrías, nuestros fracasos, ilusiones, amores, desamores, decepciones y tristezas. ¿Para qué? Pues para tener acceso a esos datos y así poder hacernos llegar la publicidad más adecuada a nuestros gustos y necesidades. ¿Porqué dejaron de introducir este chip? Muy fácil, con la llegada de los ordenadores y más tarde con las redes globales esos datos ya hace tiempo que los cedemos a las grandes corporaciones de manera voluntaria y, por suerte, de manera menos traumática que lo que supone la introducción de circuitos integrados en el cuerpo serrano del personal. Yo hace más de treinta años que compro cosas, saben qué venderme, saben cúando necesito comprar chorradas, el síndrome de Diógenes decora mi casa: cómics, figuras de plástico, cd’s, dvd’s, instrumentos musicales, mobiliario de poca o nula utilidad… el chip ha funcionado. Sospechoso.
Conclusión
Seguramente ninguna de estas teorías tenga el más mínimo sentido, o quizá sí que lo tengan, o incluso podría ser que la verdad vaya más allá de lo imaginable por un simple viejuno como yo. Pero lo que sí sé es que esa vacuna (a parte de su función médica) sirvió para unir a todos l@s viejun@s de manera inseparable e indivisible para siempre. Es nuestra marca, nuestro sello de calidad y garantía. Somos viejun@s pero somos, con perdón, la hostia. Y seguiremos siéndolo hasta que nos conviertan en petróleo, en comida o nos lleven los extraterrestres y nuestros esfínteres más recónditos pierdan su virginidad. Enseñad con orgullo vuestras señales. Dad envidia a todos aquellos que no las tengan. Citando a Tyler Durden, personaje de Chuck Palahniuk en la novela «El club de la lucha»: «No quiero morir sin cicatrices». Nosotros nacimos con una. Muchos morirán sin ninguna, pero también lo harán si saber lo que es haber sido parte de algo, y nosotros lo hemos sido.
Por cierto, ¿tenéis vosotros alguna otra teoría de la conspiración relacionada con tan celebrada marca? Agradeceremos saberla.
Tomad la medicación…