10 años… ¡Campana y se acabó!

Hoy es el mejor día de la historia de este blog. Hoy cumplimos 10 años y, a la vez, hoy será la última vez que subamos contenido nuevo al mejor espacio de memorabilia viejuna de todo el internet entero. De la misma manera, nuestras redes sociales, tanto facebook como twitter, serán actualizadas por última vez durante este maravilloso día. Os podéis preguntar, ¿cómo puede ser que una despedida sea alegre y feliz? Es muy fácil de explicar. Cuando Retro Memories nació no podíamos saber hasta dónde llegaría este proyecto, ¿duraría 1 mes?, ¿un año?, ¿dos semanas?. Ahora, mirando hacia atrás, nos parece asombroso haber vivido 10 (¡diez!) increíbles años llenos de incontables anécdotas, de imborrables recuerdos y de haber dejado tras nosotros miles y miles de palabras escritas.

Retro Memories desaparece en el momento en que lo hacen los grandes, en su mejor momento, en la cúspide de su grandeza y, así, nunca envejecerá, dejando un bonito cadáver al que poder mirar sin reparos para siempre. Es paradójico saber que un blog dedicado a recordar cosas del pasado, a hacer celebración del viejunismo, jamás llegará a adolecer de los achaques y las consecuencias de hacerse mayor. Nos encanta esta dicotomía, esta lucha de conceptos, esta incongruencia majestuosa. Este proyecto acaba con la edad de un niño al que hemos alimentado con cientos de recuerdos y experiencias personales (ese fue nuestro compromiso desde el inicio). Retro Memories será por siempre jamás es niño, será nosotros siendo niños. Si alguna vez sentís curiosidad por conocer lo que ya no somos o aquello que una vez recordamos ser, simplemente podéis recorrer los artículos que por siempre quedarán a vuestra disposición.

Ya es tiempo de partir, y para terminar, os dejamos con las palabras de los dos viejos locos ingenuos soñadores que un día imaginaron que podían crear algo nuevo, algo viejo, algo que, en definitiva, nadie más podía crear.

ÁLEX OLIVERES

Si alguien me hubiese dicho hace diez años que algún día más de cien mil personas leerían algo escrito por mí, me lo hubiera tomado a guasa. Más que nada porque hasta ese momento poco o nada había escrito en mi vida. Pero eso es lo que sucedió y es una de las cosas que más agradezco de haberme embarcado en este hermoso proyecto que ha sido Retro Memories. Porque yo nunca pensé que pudiera explicar algo que pudiese ser interesante para tanta gente y, lo más importante, jamás creí poder ser un buen comunicador. Pero Retro Memories me ha hecho ver lo contrario. A lo largo de una década he escrito centenares de artículos que han sido leídos por miles, decenas de miles y hasta centenares de miles de personas. Pero no es que solo se los hayan leído, sino que además muchos de esos lectores me han hecho llegar sus halagos a través de las redes sociales o directamente por correo electrónico. Y eso, como diría cierto monarca, me llena de orgullo y satisfacción. Pero tener este blog no solo ha servido para alimentar mi débil ego. Me ha servido también para vivir grandes experiencias, como ser entrevistado en varios medios o ser invitado para asistir a grandes eventos. Eso, no hace mucho, era impensable para mí.

No penséis que todo esto que digo lo hago para alardear de logros. No va por ahí la cosa. Si hago hincapié en el número de lectores de los artículos del blog y de su repercusión es porque precisamente ha sido gracias a vosotros, amigos lectores, que Retro Memories ha durado tanto tiempo. Creedme cuando os digo que me ha encantado compartir mis conocimientos con vosotros. Explicaros mil y una historia concernientes a mi infancia y juventud que a la vez también fueron parte de vuestra infancia y juventud. Pero lo mejor de todo ha sido que vosotros también habéis compartido vuestros recuerdos y conocimientos conmigo. De verdad, ha sido un enorme placer leer vuestras opiniones sobre los temas que exponía y agradezco enormemente a todos aquellos que alguna vez han añadido información extra a alguno de los artículos que había publicado o corregía algún dato erróneo que yo hubiese dado. Porque, por si lo dudabais, en Retro Memories somos humanos y también nos equivocamos. En serio, muchas gracias a todos.

Evidentemente mi agradecimiento va dedicado a todo aquel o toda aquella que alguna vez ha dedicado parte de su tiempo en leer algo escrito por mí, pero me gustaría hacer una dedicatoria especial a unos cuantos seguidores del blog que no solo nos han leído, opinado o halagado, sino que también han ayudado mucho al éxito de Retro Memories a base de retuitear nuestros tweets y compartir nuestras publicaciones. Es por eso por lo que hoy más que nunca quiero acordarme y dar mis efusivas gracias a Víctor Cervetto, por ser nuestro mejor fan. Por hacernos siempre publicidad y, sobre todo, ser tan agradecido con nuestro trabajo. A Daniel Mateu, que ha estado al pie del cañón desde prácticamente nuestro primer día de existencia. Siempre comentando nuestras publicaciones y siempre dedicándonos un bravo o un aplauso. A Rikar Herbosa, al que ya considero un amigo más y que fue una de las primeras personas que supo que el final de Retro Memories ya tenía fecha y sé que le supo peor que a nosotros mismos. A Melina Ripari, nuestra primera fan en Sudamérica y adicta a la saga “Nacida inocente”. Me ha encantado hablar contigo sobre nuestras lecturas bizarras favoritas y te pido perdón por no haber continuado con la sección con más sagas de libros cómo te prometí. A Kimberly Carrington, reina del glamur, ama y señora de la laca y acosadora de bomberos australianos, porque llegó hasta nosotros gracias a mi articulo dedicado a “Dinastía” y desde entonces se convirtió en una de nuestras mayores seguidoras y se ha hartado a compartir nuestros artículos. Y, por último, pero no por ello menos importante, a Deirdre (@DeirAmeba), porque no solo has sido una gran fan del blog, sino que encima muchas veces me has hecho el favor de corregir alguno de mis artículos y me has dejado que te utilizara como “screen test” para saber si algo que había escrito tenía gracia o no. Tienes mi aprecio eterno por ello.

Pero lo mejor de Retro Memories no ha sido nada de lo que expuesto. Lo mejor de todo ha sido poder disfrutar de nuevo de la amistad de Manel Romero, mi socio en esta aventura. Como muchos sabréis, Manel y yo nos conocimos en el instituto allá por el Pleistoceno. En seguida hicimos buenas migas porque teníamos gustos y aficiones parecidos. Además, él me dejaba copiar sus exámenes, cosa que yo siempre he valorado mucho en otra persona. El tiempo y la vida nos separó, pero Facebook nos volvió a reunir. Un día empezamos una charla nostálgica que nos llevó a otra y luego a otra y más tarde a otra más, hasta que finalmente Manel me propuso crear el blog. El compartir proyecto nos llevó a compartir más tiempo juntos y eso es lo que más valoro. Han sido diez años de risas, cafés, más risas, cervezas, todavía más risas, gin tonics, risas a mansalva y grandes momentos. Pero por encima de todo Manel me ha enseñado el significado de la amistad. Ha sido un buen amigo para reír y pasar buenos momentos conmigo, pero sobre todo ha sido un gran amigo cuando he necesitado apoyo. Si con eso no tuviera suficiente para valorar su amistad encima es genial descubriéndome restaurantes. No, en serio. Gracias, tío. Por todo.

Pues este es el fin. No me queda nada más que añadir. Si de aquí treinta y cinco o cuarenta años coincidimos en alguna residencia de ancianos hacedme saber que eráis lectores del blog, si vuestra demencia aún os permite recordarlo, claro, y si aún conservo la memoria os contaré batallitas de los años 80 y 90. Mientras llega ese día, sed felices.

MANEL ROMERO

(resumen al final para los más vagos)
Si alguien me preguntase qué es lo mejor y lo peor de haber estado dentro del proyecto Retro Memories pasarían dos cosas. Primero que le diría no soy capaz responder la segunda parte de la pregunta, ya que, mirando atrás no puedo asegurar haber vivido nada malo ni negativo durante estos diez años. Vale, hubo unos desgraciados que nos plagiaron material y también nos hackearon la cuenta de twitter, pero incluso esas experiencias fueron un aprendizaje y dejaron un poso positivo de conocimiento que no podría valorar como negativo. Vale que con Álex tuvimos momentos en los que nuestros puntos de vista sobre el devenir del blog eran divergentes, pero no fue algo malo, al contrario, estábamos aprendiendo y, sinceramente, creo que ese proceso de aprendizaje a partir de la contraposición de paradigmas hizo que este blog llegase a cotas que ni hubiésemos podido imaginar al empezar. Así que no, no soy capaz de ver nada «peor» en mi experiencia en Retro Memories.

Seguidamente le diría que me va a costar, pero que voy a intentar sintetizar lo mejor de todo este tiempo en tres apartados:

Tener algo que te hace crecer
Retro Memories me ha enseñado más cosas de las que me podía imaginar. No solamente creo que mis aportaciones al blog fueron mejorando en calidad a lo largo del tiempo, sino que la manera de expresarme, de escribir e intentar plasmar cosas que rondaban por mi cabeza de una manera lógica, coherente y entendible me han aportado habilidades que he podido aplicar a otros ámbitos de mi vida.

Cuando empezamos este blog los dos fundadores teníamos 37 años y ya sentíamos que muchas cosas de nuestras vidas quedaban tan lejos que necesitaban un lugar donde ser recordadas, este fue ese lugar. Ahora, ya con los 50 asomando la patita por debajo de la puerta, miro atrás y veo a esos «pipiolos» que ni llegaban a los cuarenta y me sorprende que haya pasado tanto tiempo y que, en el fondo, me sigo sintiendo igual que entonces. Hemos acumulado años y experiencias, pero en el fondo continuamos siendo los mismos descerebrados con síndrome de Peter Pan de siempre, eso sí que es algo inmutable, pero somos unos descerebrados infantiloides mejores, sobre eso hay duda.

El ser y el hacer feliz
Muchos de los artículos que he escrito resultaron para mí una catarsis. Plasmar esos recuerdos de un a manera tangible me hizo feliz, ya que a medida que los escribía recordaba y entendía cómo y por qué era yo en el momento en el que el hecho o la anécdota fue vivida. Ese auto-conocimiento me ha servido para conocerme más y mejor, ¿se puede pedir más al hecho de escribir algo? Pues sí, la verdad es que sí: que alguien sea feliz al leer lo que escribes. Si en algún momento a alguien que no sea yo mis palabras le han servido para pasar un buen rato, para desbloquear un recuerdo o para dibujar una tenue sonrisa en su cara, perfecto, misión cumplida. Y doy gracias a que creo que esto es algo que ha pasado alguna que otra vez durante estos años. ¿Se puede ser más feliz? Pues sí. Si la persona a la que haces feliz con tus palabras es la persona con la que compartes este proyecto pues súmale felicidad a todo el conjunto. Cuando nos planteamos la creación de Retro Memories nos impusimos unas cuantas normas no escritas, pero la principal y la que jamás hemos traicionado fue la que decía que en todo, en absolutamente todo lo que escribiésemos dejaríamos nuestra impronta personal. No haríamos artículos sin nuestra marca única y propia, nuestra esencia y experiencia vivida tenían que estar sí o sí en nuestras palabras, si no, nada tendría sentido. Así que cuando le pasaba un artículo a Álex antes de ser publicado y notaba que sus palabras me decían de manera explícita o implícita que sí, que ese texto era digno de Retro Memories, mi felicidad todavía aumentaba más. Y este último aspecto nos lleva al punto final de esta despedida…

Compartir y vivir
Diez años dan para muchos momentos vividos (qué os voy a contar reverenciables ancianos que estáis leyendo estas palabras). No obstante, de todo el conjunto de instantes, experiencias y anécdotas no me quedo con haber estado en la radio, haber sido entrevistados en periódicos, en haber colaborado con algunas editoriales, haber ido a estrenos, festivales, eventos, haber conocido gente… Ojo, todo eso son cosas increíbles que agradezco infinito haber vivido y doy gracias por haberlo hecho. Pero si me tuviese que quedar con una sola cosa, con una única cosa lo tengo claro, me quedo con la experiencia de haber compartido con Álex estos diez años de proyecto.

No sé si lo sabéis, igualmente os lo recuerdo, cuando empezó Retro Memories hacía como unos, no sé, ¿15, 16 años?, que había perdido el contacto con él. Todo empezó con unas fotos en facebook, cuatro risas, que si quedamos un día, que si hacemos algo juntos, que si un blog, que si una página de facebook… en cuestión de días todos esos años de separación se habían esfumado y parecía que nunca habían sucedido. Diez años después soy incapaz de enumerar las horas de conversaciones y debates, los litros de alcohol en el Stinger (y en tantos otros sitios), los quilos de salsa picante, de tortillas de jamón y de Kebab’s a horas imposibles y, por encima de todo, las infinitas risas. Y todo gracias la página web que estáis visitando ahora mismo.

Y en fin, eso es to, eso es todo amigos. Retro Memories es historia por partida doble: por todo lo que contiene y porque hoy se despide para siempre. Es una despedida alegre, sin lágrimas, sin rencores y sin reproches. Ojalá todas las despedidas fuesen así, sería algo maravilloso.

Slitzweitz viejun@s.

RESUMEN: escribo 10 años en un blog y lo mejor ha sido conocerme un poco más, conoceros a todos vosotros y tener un amigo para siempre.

Tomad la medicación…

Eso es todo viejun@s. Así que… ¡Campana y se acabó!